La tecnología reemplaza puestos de trabajo, pero también los crea

Sigue la discusión sobre el impacto de la informática en los puestos de trabajo que pueden
ser reemplazados por máquinas, y en los nuevos espacios que genera Si miramos atrás en el tiempo, es fácil mencionar puestos de trabajo que ya no existen. Por ejemplo, el aguatero, el encendedor de
Hay una revolución en el mundo laboral 
faroles, el colchonero, entre tantos otros. Es una polémica que existe desde siempre, pero que recupera su vigencia ante el avance de la informática en toda la economía, lo mismo que la discusión sobre si la tecnología elimina trabajos, o si los cambia por otros. Un estudio reciente de la consultora Deloitte afirma que las máquinas, las computadoras e incluso los robots han creado en los últimos años más empleos en comparación con los que han destruido. Por caso, el estudio menciona que el número de empleos de enfermería aumentó un 909% desde 1992 a la fecha, y aquellos relacionados a la educación se incrementaron un 580%. Otras industrias que se han beneficiado significativamente son: analistas de negocios, especialistas en tecnologías de la información, trabajadores sociales y afines, artistas y gerentes financieros. Teniendo siempre en cuenta datos de Inglaterra, Ian Stewart, Debapratim De y Alex Cole, los autores de la investigación, manifiestan que los trabajos que requieren una rutina han disminuido porque pueden ser sustituidos fácilmente por la tecnología. Entre ellos se encuentran, teniendo en cuenta la situación en Inglaterra, actividades vinculadas con el calzado y el cuero, tejedores, productores de metal y operadores de procesos de tratamiento, mecanógrafos, secretarias, trabajadores de plantas de energía, granjeros, reguladores de máquinas de metal y operadores.

¿ Qué pasa en la Argentina?

 Consultada por LA NACION, Marcela Romero, Gerente Comercial de Talent/Permanent de la compañía especializada en soluciones para el mercado laboral ManpowerGroup Argentina, coincide con el estudio de Deloitte: "Es posible que algunos puestos operativos o repetitivos puedan verse afectados por el avance de la tecnología y la mecanización del trabajo, pero por otro lado vemos en la práctica que cada vez más las empresas requieren perfiles especializados y versátiles, haciendo un gran hincapié en las habilidades blandas, es decir, a la capacidad de liderazgo, de adaptarse a nuevas situaciones, de improvisar y de empatizar con los demás, entre otras". Además, señala que el avance de la tecnología también crea nuevas oportunidades de empleo en los campos de desarrollo para los perfiles más técnicos, como aquellos de la rama de sistemas o ingeniería. Los Grobo Agropecuaria es una de las firmas agroindustriales más importantes del país. Con 940 empleados y una facturación de 704 millones de dólares (2014), produce varios tipos de granos en distintos puntos de la Argentina, y llevan varios años implementando soluciones tecnológicas de punta, incluyendo algunas vinculadas con la Internet de las Cosas. "Contamos con dispositivos móviles que utilizan los empleados para tomar datos sobre las características del suelo y los envían en tiempo real a los software de gestión. Así, ya no necesitamos que una persona recoja tales datos y luego los cargue manualmente en la oficina. Además, tenemos sembradoras, cosechadoras y otras maquinarias con piloto automático, que se mueven a través de un GPS de altísima precisión, o sea que ya no necesitamos contratar choferes. De todos modos este tipo de soluciones no impacta en la cantidad de empleados, pero sí en sus perfiles: ahora necesitamos menos conductores, pero más personas calificadas para analizar los grandes volúmenes de datos que generan los sensores que captan muchísima información sobre el estado del suelo, la calidad de la semilla y el estado de las máquinas, entre otros. En síntesis, la cantidad de empleados es la misma", explica el Ing. Agr. Emanuel Bodega Duckwitz, Gerente de Producción de la organización. En la empresa, todos conocen las palabras del fundador del Grupo, Adolfo Grobocopatel, de 77 años: "Cuando yo empecé, éramos 10 en el campo y 3 en la oficina, ahora somos 3 en el campo y 10 en la oficina", no sólo en alusión a la incorporación tecnológica sino también a cómo se complejizó el negocio agrícola y cómo se profesionalizó el sector".

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