Frente a este nuevo escenario global, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) viene advirtiendo a los gobiernos sobre la necesidad de elevar los niveles de inversión en los sectores más vulnerables a estos cambios y de poner en marcha políticas públicas de contención social que eviten el empeoramiento de la situación.
Es que, según el organismo internacional, en los próximos 20 años habrá escasez de puestos de
trabajo en la mayoría de los países a raíz de las transformaciones que experimenta el mercado laboral a partir del advenimiento de nuevas tecnologías.
En una conferencia organizada esta semana por la oficina de la OIT en la Argentina donde se abordó el futuro del trabajo, el director del Departamento de Investigación del organismo, Raymond Torres, pronosticó que en los próximos años el mundo del trabajo se perfila hacia cambios en un escenario donde la atomización y la externalización serán las principales características del empleo. Según explicó el especialista, la externalización hace referencia al trabajo fuera de las empresas, modalidad que se estima cubrirá un 20 por ciento del empleo total.
El panorama futuro no es el mejor, sobre todo si se tiene en cuenta que, en la actualidad, cerca de 2.000 millones de personas, el equivalente a dos tercios de los trabajadores que hay en el mundo, carecen de contrato laboral y de derechos o sufren discriminación, cobran salarios inferiores a sus capacidades, no tienen protección social o están sobreexpuestos a accidentes o enfermedades laborales, o padecen todas estas deficiencias a la vez, según lo revela un informe de la OIT.
Pero, además, el mundo tiene hoy 200 millones de desocupados, registra un crecimiento económico débil, y como si esto fuera poco la inversión productiva en los países desarrollados está estancada. El problema, advierten los expertos de la OIT, es que existen serias dudas sobre la capacidad de las economías para enfrentar este escenario adverso y por esa razón se impone la necesidad de adoptar medidas que atenúen el impacto negativo sobre la población en general. Habrá que evitar la tentación de caer en las conocidas recetas de ajuste que han causado estragos en Europa y Estados Unidos y también en América Latina.
Se deberá poner especial énfasis, como aconseja la OIT, en volcar fuertes inversiones en sectores claves de la economía, con un Estado presente que asegure la protección de las pequeñas y medianas empresas que son las que mayor número de puestos de trabajo generan. En ese sentido, los técnicos del organismo internacional advierten que además se deberá evitar la desregulación del mercado laboral, ya que está demostrado que a través de ese camino no se logra la creación de empleo sino que, por el contrario, se amplía la desigualdad y se suman mayores problemas a las sociedad.
En la conferencia organizada por la OIT se planteó también la necesidad de buscar alternativas para desarrollar nuevos tipos de empresas, como las de economía social y solidaria. Es de esperar que este domingo en
Argentina, que decidirá a través de un balotaje quién será el futuro presidente de la Nación, la ciudadanía ejerza su derecho al voto con conciencia y madurez cívica acompañando la propuesta que considere que será la que mejor garantizará que el país no vuelva a transitar por la senda del desempleo y las desigualdades sociales.
Es que, según el organismo internacional, en los próximos 20 años habrá escasez de puestos de
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